viernes 22 de julio de 2011

Comprar cosas usadas en Argentina

Un amigo recientemente me recomendó una pagina nueva de clasificados para Argentina.

Lo interesante es que agarraron el sistema de clasificados y lo dieron vuelta. Entonces, vos publicas en realidad lo que querés comprar, no lo que tenes para vender.
Bastante básico, pero ahora que lo pienso, bastante lógico también no? Por que no fue siempre así?

En fin, ahora tenemos una nueva forma para comprar porquería en internet :)

El sitio se llama Spekios: Spekios.com.ar

lunes 21 de junio de 2010

Carl Sagan - Pale Blue Dot

Un bello relato existencial e inspirador al mismo tiempo de Carl Sagan.

domingo 20 de junio de 2010

Un balde, un poste

El otro día en una noche turbia, caminado con unos amigos por palermogolico, nos encontramos con esta cosa, un poste metido adentro de un balde. El balde, intacto, como los barcos metidos adentro de las botellas.

Saudade

sábado 6 de febrero de 2010

Where the hell is Matt?

"Nuevo" video de Where the Hell is Matt del año 2008. Matt se cansó y se fue a la mierda.

Pensar que cuando hizo el primer video y era desconocido, aparecia él sólo. Para la segunda vuelta cuando ya era más conocido, todas estas personas quisieron ser parte de la experiencia.

pd. pasó por Buenos Aires y ni me enteré.

viernes 29 de enero de 2010

Piso 13 y medio


Hace un par de días decidí subir a la terraza en el piso 13 de mi edificio a despejarme un poco la mente. A propósito esperé hacerlo mas bien a la noche, a eso es las 8.30pm para no tener que lidiar con el posible “¿uy pero que calor que esta haciendo no joven?” de alguna señora angustiada por dialogar. Me subo al ascensor, marco el piso 13 y un minuto mas tarde se frena de golpe justo ese mismo piso.

Supuse que se iba a resetear dentro de unos segundos y el ascensor iba a volver a la normalidad. A los 2 minutos de apretar casi todos los botones posibles del ascensor y saltar un poco a ver si pasaba algo, empecé a analizar la opción de apretar el botón de emergencia, el único botón que me faltaba por apretar.

Y en esto yacía mi primer dilema ya que justamente 3 días antes, mi queridísima vecina del piso 13 me había amenazado con escribir una carta documento debido a que ella “es medica!!” (se tomó el tiempo de repetírmelo 3 veces, para que no quede ninguna duda) y necesita dormir porque el sábado se tiene que despertar a las 9..pobrecita. Así que lo ultimo que quería era que apareciera esta señora a ‘rescatarme’, aunque admito que algo me intrigaba ver la expresión en su cara al darse cuenta que me había rescatado justamente a mi.

Me tragué el orgullo y apreté ese botón. Recuerdo que de chico siempre quise apretar la alarma de los ascensores pero la idea de que mi vieja era omnipresente me lo impedía. En mi mente me imaginaba que el mundo se frenaba, sonaba alguna alarma en la policía y llovían bomberos a rescatarme en cuestión de minutos. La realidad es que al apretarla no pasa nada de eso. Estas a la merced de algún vecino que esté embolado y con ganas de ayudarte; no hay muchos, menos en el piso 13 de mi edificio.

Después de apretar el botón frenéticamente como un mono en ecstasy, probando distintos patrones como apretar sin parar durante largos segundos, pequeños toquecitos intermitentes, toques largos, me di cuenta que nadie me estaba dando bola. No me quedaba otra que sentarme al piso a esperar. Y ahí, sentado en ese cubículo de metro y medio por metro y medio, con capacidad para unas 6 personas, 300kg, totalmente sólo, fue cuando mi mente entró a maquinarse con una expresividad digna de una niña de 17 años hablando con sus amigas del por qué algún chico la dejó plantada.

En la media hora que estuve encerrado, mi mente divagó por temas como qué hacer si se desplomara el ascensor. En ese caso, si debería tratar de saltar justo antes de que el ascensor se choque contra el piso o no, lo que me llevó a pensar que en realidad lo mejor sería no tratar de salvarme sino de buscar la muerte segura para evitar quedarme parapléjico. Pensar en eso trajo al conciente mi situación en la facultad. Obviamente que tener un accidente público casi fatal en un ascensor anularía la posibilidad de que los profesores me bochen fríamente de algún final decisivo dentro de algunas semanas. Al final de todo, hasta los profesores tienen alma, quiero suponer. Por ese lado, no vendrían tan mal algunos cables oxidados de ese ascensor.

Cansado de estar encerrado en mi mente me levanto del piso para hacerme el MacGyver y abrir la puerta. Al hacer fuerza y lograr abrirla unos cuantos centímetros, se corta la luz. Entendí la indirecta. Me vuelvo a sentar al piso con una expresión de “yo no fui”. Pocos minutos después cae el portero con su llave multiuso y me abre desde afuera. Al abrir la puerta, el portero se encuentra con el flaco totalmente cuerdo del piso 7. “Uh, muchas gracias” le digo. Agacho mi cabeza para bajarme del ascensor y me voy directo a la terraza, desde el piso 13 y medio donde se había atorado el mismo.

miércoles 27 de enero de 2010

Fuck anonymity


Tenemos celulares con camaras. Si vemos algo que nos gusta o desgusta, le sacamos una foto, como esta remera de alguien en el subte ayer a la tarde: “maybe if this shirt is witty enough, someone will finally love me”.